18 de junio

Como ya viene siendo habitual, cogemos un vuelo directo desde Alicante, en este caso de Ryanair, a una ciudad checa a unos 100 kilómetros de Praga, Pardubice. El aeropuerto es un aeródromo militar reconvertido, con un único vuelo, el nuestro. Al llegar, hay que coger el autobús 90, que te deja en la estación de tren. Se pueden comprar los billetes en máquinas o directamente al conductor (que te cobrará el máximo posible, 25 coronas, uno euro).

Una vez en la estación, compramos el billete a Praga, hay trenes prácticamente cada 15 minutos. El billete para 2 adultos y 2 niños son 420 CHK (16 euros). El viaje no llega a una hora. Una vez en Praga, para llegar a nuestro alojamiento, todavía tenemos que coger un metro y un tranvía. Para usar el transporte público, hay varias opciones, billetes sencillos de 30 minutos (24 CHK), de 90 minutos n(32 CHK), de día completo (110 CHK) o ide 3 días (310 CHK). Los niños pagan la mitad y, si tienen DNI y menos de diez años, viajan gratis. A nosotros en siete días nunca nos pidieron el billete, pero nunca se sabe...