24 de junio

Pasamos nuestro último día en Praga intentando ver lo que nos quede pendiente. Comenzamos con las sinagogas que aún nos quedaban pendientes (el pase es válido para una semana) y el convento de Santa Inés, y de ahí nos dirigimos a Malastrana, donde volvemos a ver la estatua de los meones (ahora sabemos lo que representa y que también es de David Cerny). Terminamos visitando la calle Nerudova, recomendable.


Sobre las 18h nos dirigimos a la estación (dedicamos un rato a visitar la antigua estación modernista) para coger el tren con destino Pardubice. Desde la estación de Pardubice hasta el centro se puede coger un autobús, pero hay que tener cuidado de no saltarse la parada (justo antes de cruzar el río), nosotros nos descuidamos y nos tocó estar dando vueltas una hora.