Sólo tenemos una mañana para visitar Pardubice, pero para una primera impresión es más que suficiente. Después de desayunar en el café Bajer (muy recomendable), que está justo al lado de la torre del reloj, vamos a la oficina de turismo -al volver la esquina-, donde nos atienden en español (la ruta de Ryanair les ha hecho ponerse las pilas).
Existen un par de rutas que se pueden seguir para conocer Pardubice, bien señalizadas. Nosotros seguimos la ruta roja, que parte de la plaza del ayuntamiento y va siguiendo el río hasta llegar al castillo. Para terminar nuestra estancia volvemos a la plaza del ayuntamiento para probar la mejor cerveza del viaje (la Pardubicki Porter) y tener también la mejor comida en el restaurante Bohemia: pedimos cuatro platos de menú, con bebida incluida, la cuenta no pasó de 450 CHK, y todo delicioso.
